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viernes, 3 de enero de 2014

Krokodil, una droga peligrosa


Krokodil es una droga barata y altamente adictiva que desde hace una década se volvió un verdadero flagelo en Rusia y que lentamente se extiende sobre Europa del Este y en algunos países del continente americano.

Las dosis de esta sustancia son administradas mediante jeringa y aguja directamente al torrente sanguíneo, con un efecto bastante rápido y potente; la droga se hizo de este nombre (Krokodil = cocodrilo) debido a uno de sus horripilantes efectos secundarios de su uso continuo. La droga provoca que la piel se torne escamosa y ligeramente verdosa tras los primeros días después del consumo. Pero los efectos a largo plazo de Krokodil son mucho más terribles. El consumo constante hace que la piel se descame, formando pústulas verde-amarillentas, en seguida, estas heridas se oscurecen volviéndose de un color negro por el efecto de la necrosis. En las etapas más avanzadas, los tejidos se abren dejando expuestos músculos y huesos.
Algunos videos en Internet muestran los efectos gangrenosos y la apariencia de reptil de los adictos al Krokodil.
¿Qué puede llevar a una persona a utilizar una droga que, literalmente, la consume en vida? ¿Por qué la epidemia surgió en Rusia y se mantuvo contenida tanto tiempo en ese país?

La droga.

Para empezar, Krokodil es una sustancia en extremo barata empleada como un sustituto de otra droga, en este caso la heroína. La base para la producción de krokodil es la desomorfina, una sustancia empleada como un sustituto de la morfina con fines médicos disponible desde que fue sintetizada en 1932. El efecto de la desomorfina es diez veces más potente que la morfina utilizada con fines clínicos. El uso de desomorfina está restringido a Europa, particularmente a Suiza. Su estructura sintética es, sin embargo, muy similar a la heroína, y en algunos casos se vuelva bastante difícil distinguirla de esta.
La codeína, un narcótico vendido en farmacias con receta médica, puede ser transformado en desomorfina en un laboratorio improvisado mediante reacciones químicas simples, dejándola lista para su uso. Mientras que una dosis de heroína puede alcanzar los USD $150 en su producción, una caja de tabletas de codeína – que son la base para producir Krokodil, cuesta sólo USD $ 8.
Irónicamente, el gran problema de este mal es que Krokodil es producido de forma casera y rudimentaria por los propios adictos. El producto final, fabricado por el propio consumidor es una verdadera bomba tóxica. Cuando el procedimiento es llevado a cabo en laboratorio, la transformación de codeína en desomorfina es algo relativamente simple, sintetizado en tres etapas si se utilizan los componentes correctos. Pero cuando es cocinada en laboratorio de casero, los adictos al Krokodil tienden a reemplazar algunos materiales con gasolina, utilizada como solvente junto con el fósforo rojo (tomado de las cerillas), yodo y ácido clorhídrico que hacen el papel de reactivos. Una dosis estará lista en menos de una hora en una cocina común.
El producto final es un líquido anaranjado, un verdadero jugo venenoso, capaz de causar irritación en la piel con la simple exposición. Esta sustancia es arrojada directamente a la corriente intravenosa, generalmente la del brazo, provocando una reacción grotesca, y la eventual destrucción de las capas de la epidermis. Como el área que rodea al lugar de inyección está dañada, se torna propensa a desarrollar gangrena, lo que lleva a la necrosis de toda el área de la perforación, descamación progresiva y la consecuente desintegración del tejido.
Lo peor de todo esto es que la droga provoca dependencia casi inmediata, basta un único contacto con la sustancia para que actué sobre el cerebro causando un desequilibrio en los sentidos creando una nueva necesidad de recibir otra dosis. Una vez que se encuentra en el torrente sanguíneo, los efectos son inmediatos, pero a diferencia de la heroína, el efecto tiene una duración muy corta. Mientras que el efecto de otros opiáceos puede alargarse hasta las cuatro u ocho horas para eliminarse el organismo, el Krokodil pierde sus efectos narcóticos en hasta una hora.
Esta corta duración del efecto provoca que los adictos a la sustancia de vuelvan extremadamente dependientes: preparando, cocinándose y administrándose Krokodil las 24 horas del día. Evidentemente, los efectos nocivos de las aplicaciones se multiplican con cada dosis liberada en el cuerpo. En Rusia estiman que los adictos al Krokodil no llegan a vivir más allá de uno o dos años, y algunos terminan muertos apenas seis meses después de haber probado la primera dosis. El daño provocado por la droga varía en función de la concentración de sustancias nocivas en una dosis, que puede llevar en el peor de los casos a un choque fatal, lo que ha llevado a muchos usuarios a referirse a Krokodil como la nueva “ruleta rusa”.
Abandonar la dependencia de Krokodil requiere una fuerza de voluntad increíble. De la misma forma que todos los opiáceos, es extremadamente difícil ignorar la necesidad de una nueva dosis. En el caso de Krokodil, a veces es mucho más difícil soportar ese periodo de carencia, ya que las dosis consecutivas alivian el dolor casi insoportable que las personas experimentan, a medida que su carne es “comida” por la gangrena. Rehabilitar a los adictos es plausible, pero el gobierno ruso no ha ofrecido un tratamiento público para tratar esta adicción. De hecho, una gran mayoría en la sociedad considera que los adictos a Krokodil al menos mueren rápidamente y en sus casas.

Pero ¿por qué el Krokodil es tan común en Rusia y relativamente raro en otras partes del mundo?

La respuesta simple y muy preocupante. En Rusia, la codeína puede adquirirse sin receta – cualquier persona puede ir a una farmacia y comprar una caja de la sustancia, llevarla a casa y sintetizar la droga en la estufa con mínimos ingredientes. El acceso tan poco regulado a los analgésicos es algo muy discutido en Rusia, las autoridades están convencidas de que prohibir el acceso a las sustancias provocaría el surgimiento de traficantes de Krokodil para satisfacer las necesidades de los adictos.
Y también hay asuntos económicos involucrados. La industria farmacéutica rusa debe el 25% de sus ganancias al creciente mercado de tabletas de codeína. Es un negocio extremadamente grande y muy rentable. La industria crece de forma exponentes gracias a lo fácil que es comprar la sustancia, donde y cuando se quiere. Los efectos del fármaco son debilitantes, el consumidor regular se va desvaneciendo de forma similar a lo que ocurre con el usuario de crack.
El Krokodil es una plaga en los grandes centros urbanos de Rusia, Siberia y hasta en el mismo Moscú.
Hay evidencia de que cargamentos de tabletas de codeína de contrabando están empezando a ser enviados a otros países, esto gracias a la integración de la Unión Europea. Krokodil apareció ha aparecido en diferentes partes del mundo Finlandia, Rumania, Suecia Ucrania, México, Polonia y Bulgaria, donde los narcotraficantes han intentado introducirla, afortunadamente con poco éxito
via: http://marcianosmx.com/ 

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